Este paradigma tiene muchas limitaciones.
Supone que todo nace del niño, que no debe haber institución o autoridad que
corte su libertad, que sólo hace falta regar su creatividad ilimitada.
Yo creo
en la libertad, pero no en el rescate Al redundar en este paradigma, pierde la
oportunidad de resaltar muchas otras ideas pedagógicas alternativas.
Las expresiones de la educación
popular, como la pedagogía practicada por las escuelas agroecológicas
campesinas (que no comparto y me parece nefasta), la pedagogía anarquista, y
otras experiencias de la pedagogía social o de la educación de gestión social,
que son especialmente excluidas, porque atentan contra la lógica de la película
de una pedagogía alternativa, espontanea y elitista.
Las expresiones pedagógicas que
reclamo como necesarias para la discusión de una reforma educativa que entregue
la escuela a su verdadero dueño “EL PUEBLO”; sólo aparecen nombradas, obviando
experiencias que rescatan la identidad y la creatividad crítica desde un lugar no espontaneo, basado en la historia y la
memoria.
Todo esto no sería motivo de crítica, muy por el contrario asume una
posición que solo puedo criticar su no blanqueamiento en la promoción de la
película.
El gran problema de “La educación prohibida” es su ataque a la escuela pública,
desconociendo una historia y un enraizamiento en Latinoamérica que la hace
generadora de resistencias y nuevas experiencias, que nos han dado una inteligencia
de primer nivel, hoy muy golpeada por la acción de los últimos 40 años de
dictaduras y neoliberalismos.
La caracterización de la escuela
pública como autoritaria, industrial, disciplinaria y embrutecedora es un
alegato que parece sacado directamente de que era propia de la escuela de hace
50 años atrás.
Es más puedo compartir, el autoritarismo y el disciplina miento;
lo industrial vino con las corrientes neoliberales que buscaban una mano de
obra eficiente y que se adaptara con facilidad a los ajustes y
flexibilizaciones, el embrutecimiento es resultado de la finalización y de
nuestra sociedad. Podemos sumar también la libertad de prostíbulo, que hemos
permitido configurar para nuestras sociedades. La escuela fracasa porque hemos
fracasado como sociedad, una sociedad vinculada al consumo y a la transgenética
es una sociedad sin futuro, el futuro es una ilusión de elites. Si no hay
futuro para que educar? Y para que educarse?

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